Publicada el 18 de septiembre de 2026 · 6 min de lectura · por el taller de QRonline, Sevilla
Un salón de uñas, un centro de estética, un estudio de cejas y pestañas o una peluquería tienen algo que casi ningún otro negocio tiene: el resultado se ve, y la clienta le hace una foto antes de irse. Esa foto suele acabar en Instagram. Esta guía es para que acabe también en Google, que es donde te busca quien todavía no te conoce.
Instagram enseña tu trabajo; Google te trae clientas nuevas
Instagram lo ven quienes ya te siguen. Quien acaba de mudarse al barrio, o quiere cambiar de salón, no abre Instagram: escribe «uñas cerca de mí», «diseño de cejas», «peluquería abierta hoy», y Google le enseña tres negocios en un mapa. En esos tres se entra por las reseñas: cuántas tienes, qué nota, y si son de este mes o de hace dos años.
No hay que elegir. Instagram es tu escaparate y Google es tu puerta. Lo que pasa es que Instagram se cuida solo, porque te gusta, y las reseñas no llegan si nadie las pide.
El momento: cuando se mira las manos
En un salón el mejor momento no es el cobro, es un minuto antes: cuando la clienta se mira las uñas terminadas, se ve las cejas en el espejo o se toca el pelo recién peinado. Está contenta, tiene el móvil en la mano y, muchas veces, está haciendo la foto. Ahí se pide:
«Si te han gustado, ¿me dejas una reseña en Google? Es aquí, un segundo. Y si subes la foto, mejor».
Un detalle del oficio: durante el servicio no. Con las manos en la lámpara o los ojos cerrados nadie va a coger el móvil, y pedirlo a medias suena a compromiso. Al terminar, con el resultado delante. Pedirlo es legal y Google lo recomienda; lo que no se puede es dar nada a cambio, y eso va más abajo porque en este sector se hace mucho.
La reseña con foto es tu mejor anuncio
Google deja subir fotos con la reseña, y en belleza eso lo cambia todo: una reseña que dice «me encantó» convence poco; una que enseña unas uñas bien hechas convence sola. Esas fotos salen además en tu ficha, mezcladas con las tuyas, y son las que mira quien está comparando salones. Son un catálogo que te hacen tus clientas, con la ventaja de que nadie duda de él.
Otra cosa que puedes pedir sin problema: que digan quién las atendió. «Pregunta por Yuli, tiene una mano increíble» le da nombre a tu equipo y trae clientas que ya llegan preguntando por alguien.
Dónde ponerla
En la mesa de manicura
La mesa es pequeña y está llena: lámpara, esmaltes, torno, toallas. Hace falta algo que ocupe poco y no se caiga. Un cubo pequeño en la esquina, del lado de la clienta, que lo tiene a un palmo cuando termina. Con QR, con NFC o con las dos: a esa distancia acercar el móvil es lo más cómodo, y quien no lo conozca escanea. El Cubo Pino Mini mide 45 mm y cabe entre la lámpara y el reposamanos.
En el espejo o el tocador
En peluquería, barbería, maquillaje y cejas, la clienta se ve el resultado en el espejo. Una placa pequeña pegada en el marco o en la pared, a la altura de los ojos, con una frase que hable de lo que está viendo: «¿Te gusta cómo has quedado? Cuéntalo». La Placa de Pared Metacrilato Mini se pega en un minuto y no quita sitio en el tocador. Las barberías tienen su propia guía, con el sillón y el banco de espera: placa de reseñas para barberías.
En cabina: pestañas, depilación, faciales, masajes
En la cabina, no. La clienta está tumbada, con los ojos cerrados o a medio vestir, y ahí se va a descansar. La placa va fuera, en la recepción, donde paga y pide la siguiente cita, o junto al espejo donde se mira al salir.
En la recepción
Donde se cobra y se da la próxima cita. Un modelo de sobremesa que se lea de frente sin cogerlo, del lado de la clienta y no detrás de la pantalla. El Soporte Vertical Pino se lee desde la cola. Si en tu salón entran clientas de muchos países, hay placa con la frase en dos idiomas, la Placa de Reseñas Google Bilingüe con tu Logotipo. La reseña pueden escribirla en el idioma que quieran: Google la traduce a quien la lee.
Y en el WhatsApp de la cita
Si das las citas por WhatsApp, ya tienes medio camino hecho. El mismo enlace de reseñas que lleva la placa se puede mandar en un mensaje esa tarde: «Gracias por venir hoy. Si te gustaron, aquí puedes dejarme una reseña». La placa pide a quien está en el salón; el mensaje recuerda a quien dijo «luego te la pongo» y se le olvidó. Una vez y sin insistir. El enlace bueno es el que abre directamente las estrellas; está explicado en cómo conseguir el enlace de reseñas.
Lo que no se puede: el descuento por reseña
«10 % en tu próxima manicura si nos dejas cinco estrellas» es la promoción más repetida del sector, y está prohibida. Google la considera reseña incentivada: puede borrar las reseñas o suspender la ficha, y la ley española la trata como práctica engañosa. Tampoco valen las reseñas de las compañeras del salón, ni pedir a la familia que opine sin haber sido clienta. Los sorteos, los regalos y las tarjetas de fidelidad pueden seguir, pero sin atarlos a la reseña. Está todo en ¿es legal pedir reseñas?.
Si alquilas una cabina o una mesa en otro salón
Muchas manicuristas, lashistas y estilistas trabajan por su cuenta dentro del salón de otra persona. Si tienes tu propia ficha en Google, con tu nombre profesional, las reseñas tienen que ir a la tuya, no a la del local: son tu reputación y te las llevas contigo si cambias de sitio. Tu placa, en tu mesa, con tu enlace. Y si trabajas a domicilio, igual: una placa pequeña que sacas del maletín al terminar.
Cuántas hacen falta
- Trabajas sola: una, en tu mesa o en la recepción.
- Salón con varias mesas o tocadores: una pequeña por puesto y una en recepción; los packs de 3 y 5 bajan el precio por unidad.
- Peluquería con recepción: una en el mostrador y una mini en cada espejo.
- Varios salones: cada uno tiene su ficha y su placa. Con la gestión de placas ves cuánto se escanea cada una.
Responde, y responde con nombre
A las buenas, una línea y el nombre de la clienta: «Gracias, Carolina, te esperamos para el relleno». A las malas, dos líneas, sin discutir y ofreciendo arreglarlo: en este oficio casi todo se arregla con un retoque, y decirlo en público vale más que la queja. Quien está eligiendo salón lee las respuestas tanto como las reseñas.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacer un descuento a quien me deje una reseña?
No. Google lo considera reseña incentivada y puede borrar las reseñas o suspender la ficha, y la ley española lo trata como práctica engañosa. Puedes tener tarjeta de fidelidad, sorteos o regalos, pero sin condicionarlos a la reseña ni a las estrellas.
Alquilo una mesa en otro salón. ¿A qué ficha van mis reseñas?
A la que lleve el enlace de tu placa. Si tienes tu propia ficha en Google con tu nombre profesional, la placa se programa con la tuya y las reseñas son tuyas aunque cambies de salón. Si no tienes ficha, van a la del salón.
¿Mis clientas pueden subir la foto de las uñas en la reseña?
Sí. Al escribir la reseña, Google ofrece añadir fotos, y salen en tu ficha junto a las tuyas. Pídelo al terminar, que es cuando ya están haciendo la foto.
Tengo clientas que no hablan bien español. ¿Pueden dejar reseña?
Sí, en su idioma: Google la traduce automáticamente a quien la lee. Y hay placa con la frase en dos idiomas para que se entienda de un vistazo qué hay que hacer.
Ya tengo muchas seguidoras en Instagram. ¿Para qué quiero reseñas?
Instagram lo ve quien ya te sigue. Quien busca «uñas cerca de mí» o «peluquería» en Google ve un mapa con tres negocios y elige por las reseñas. Son dos públicos distintos, y el segundo es el que todavía no es clienta.
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